miércoles, 17 de agosto de 2011

Sobre la visita del papa...

Como todos sabemos, estos días el centro de Madrid está tomado por 10.000 policías y muchos, muchos peregrinos; ya que mañana llegará el papa. En un principio, este hecho no es ni bueno ni malo, pero si investigamos un poco, veremos que nos está haciendo bastante más mal que bien.

En primer lugar, y según nuestra “amada” constitución, vivimos en un estado en el que la libertad de culto es un derecho, y la separación estado-iglesia debería ser un hecho. Este último, no se cumple, y ahora lo estamos viendo. Pueden enmascararnos la visita del papa como la visita de un jefe de estado, con las obligaciones que eso conlleva para el estado, pero con los planes que tiene, de visita de estado tiene entre poco y menos. El gasto de los 10.000 policías en las calles, más los ajustes en el transporte público de Madrid, corren a cargo del estado, o lo que es lo mismo, de todos nosotros.

Según la organización de la Jornada Mundial de la Juventud, los gastos del estado serán sufragados por los grandes ingresos (de millones de euros) que tendrá la ciudad, bien sea en bares, transporte, regalos, recuerdos... Pero como los mismos peregrinos han reconocido, no gastan ni un céntimo, ya que como mochileros que son, no van a comer en un restaurante de 100€ el cubierto, no van a coger el taxi; sino que comerán de bocata, intentando hacer su estancia lo más económica posible.

No hay diferencia en que venga el jefe de la iglesia católica, o la que sea, lo importante es que como son instituciones externas al estado, no deben subvencionarse con fondos públicos bajo ningún concepto. Lo que estamos viendo estos días es que el gobierno está subvencionando un acto de la iglesia (y ni siquiera lo esconden, no hay más que ver el cartel) por lo que la separación entre ambos, es una ilusión que tenemos muchos. ¿Vamos a seguir permitiendo que nos gastemos millones y millones en una visita como estas, mientras nos recortan los servicios públicos, suben impuestos...?

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sábado, 23 de julio de 2011

Psicópatas entre nosotros


"¿Quién es ella", le pregunté a James.

"Essi Viding", dijo.

"¿Qué estudia?", pregunté.

"Psicópatas", dijo James...

"Me contaron -agregó- que una vez ella estaba entrevistando a un psicópata. Le mostró una foto de una cara asustada y le pidió que identificara la emoción. Él dijo que no sabía cuál emoción era pero que era la cara que ponían las personas justo antes de que él las matara".


Éste fue uno de los episodios que llevó al periodista y escritor Jon Ronson a sumergirse en un mundo que en un principio suena tan aterrador como ajeno. Aterrador porque hay po

cas cosas tan estremecedoras como un ser humano al que realmente no le importa lo que los otros sientan, y esa es una descripción torpe de lo que es un psicópata. Pero ¿ajeno? Lo que descubrió Ronson es que este mundo no lo es tanto como pensamos.


Resulta que -dejando a un lado a los asesinos, tanto a los ficticios como a los reales-, al parecer hay varios psicópatas que viven felices entre nosotros... de hecho, son bastante exitosos. "Y destilan una malevolencia casi invisible, especialmente si son líderes empresariales. Pueden afectar al Capitalismo. Y creo que eso fue lo que vimos con la crisis bancaria: es capitalismo moldeado por una especie de psicopatía. Es extraordinario que los psicópatas puedan tener tanto poder, que puedan moldear toda una sociedad", le dijo Ronson a BBC Mundo.



Cobras bien vestidas


Fueron ellos los que en el título de su libro acuñaron la frase "Serpientes con trajes", que a algunos les recuerda a alguien con quien han trabajado. Lo que Ronson encontró y plasmó en su libro "A Psychopath Test" (El test del psicópata) era algo que varios psicólogos de renombre sospechaban desde hace tiempo y que al m

enos dos de ellos, el profesor emérito de psicología Robert Hare y el doctor Paul Babiak, psicólogo industrial y organizacional, ya habían puesto a prueba.


Los doctores la usan para describir a personas con las que se toparon en una investigación quienes, a pesar de no rendir bien en su empleo, habían logrado reptar hacia los niveles más altos de las compañías que los empleaban. Durante los últimos tres años, siete compañías diferentes le pidieron a Babiak que les ayudara a determinar cuáles de sus empleados eran prometedores.


Entre los candidatos había desde supervisores hasta directores ejecutivos. Al tiempo que examinaba su desempeño y potencial en general, a Babiak le permitieron usar la Escala de Calificación de Psicopatía de Hare (Escala PCL-R), una prueba psicométrica que se usa para evaluar si criminales tienen tendencias psicópatas. Babiak descubrió que de las 203 personas a las que les hizo el test, una de cada 25 clasificaron como psicópatas, a pesar de no tener un pasado criminal. Eso es cuatro veces más de lo que se espera encontrar en la población en general.


Los mejores


Cuando Hare revisó la información, descubrió algo más. "Las evaluaciones internas de las compañías sobre estas personas a menudo decían cosas como 'esta persona es un líder -innovador, inteligente, confiable, energiza la oficina cuando llega, etc", según le dijo Hare a BBC Focus. "De hecho, entre más alto marcaran en la prueba de psicopatía, mejor la opinión que sus superiores tenían de ellos".


La Escala de Calificación de Psicopatía de Hare usualmente sólo se le administra a internos en hospitales psiquiátricos de alta seguridad, para determinar si es conveniente liberarlos. Pero en este caso se trataba de personas aparentemente normales. Y eran esas características, que le habían permitido a otros a matar y mutilar sin empatía, las que le habían posibilitado a la gente que Babiak estaba evaluando abrirse el camino para sobrepasar a sus colegas.


Un instrumento peligroso


Cuando Ronson se enteró de que entre psicólogos de renombre, y no sólo Bibak and Hare, había un consenso de que los psicópatas gobernaban el mundo, se le disparó la curiosidad. "Yo siempre pensé que la sociedad era fundamentalmente algo racional pero ¿y si no lo es? ¿Y si está basada en la locura?", se preguntó. Consciente de que la Escala de Hare sólo debe ser utilizada por personas debidamente entrenadas, asistió a un seminario dictado por el autor de la prueba, Robert Hare.


Una vez comprendida la herramienta, se dedicó a explorar la posibilidad de que existiera una explicación al inexplicable comportamiento de algunos líderes políticos y empresariales. Tras numerosas entrevistas, con personajes que incluyen desde científicos hasta pacientes mentales o criminales condenados, Ronson concluye que "la psicología está en lo cierto: esta gente (los psicópatas integrados) existe y es poderosa" y que "el capitalismo en su expresión más despiadada es una manifestación de psicopatía".


Pero eso no fue lo único que descubrió: cuando se reunió con el ejecutivo estadounidense Al Dunlap, alias "Motosierra" por la cantidad de gente que despidió durante su carrera como especialista en rescate de empresas, notó algo más. "Cuando estaba entrevistando a Dulap, yo mismo me torné en una especie de psicópata, pues lo único que me importaba era probar que él era un psicópata. Así que en el libro dejo registrado que -armados con este tipo de herramientas (la Escala de Hare)- todos podemos ser fríos y duros, inhumanos, como los psicópatas", le explicó a BBC Mundo.


Y esa revelación lo sorprendió tanto como la otra. La conclusión: el test "no se debe usar a la ligera".


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