Mucha gente piensa que los inmigrantes son malísimos porque vienen a nuestro país a quitarnos el trabajo, abusar de las ayudas sociales, saturar la sanidad... Obviamente, esto no es más que una conclusión sacada sin haber estudiado primero los datos y tomando sólo como referencia lo que sale en la televisión. Desmontemos cada mentira de manera individual:
Nos quitan el trabajo: normalmente, las personas extrajeras acaban aceptando aquellos trabajos que los autóctonos rechazamos. Habrá quién diga: “pero ellos trabajan por menos salario que nosotros”; y yo me pregunto, ¿quién tiene la culpa de ello? El trabajador inmigrante no tiene la culpa, la tiene el empresario que se aprovecha de que una persona necesita algo de dinero para poder mandar a su país y encima cuenta con la barrera que supone muchas veces su color de piel o su acento.
Abusan de las ayudas sociales: otra mentira más. Tomando los datos de 2008 de Bizkaia, sólo el 5% de población era inmigrante ,de los que el 36,2% cobró la renta básica en algún momento. Aquí se queda la investigación de los que defienden esta idea, pero si seguimos estudiando los datos, veremos que entre los que han cobrado la renta básica en algún momento de su vida, sólo el 7% de los inmigrantes la han cobrado durante más de seis años, respecto al 43% de los nacionales. En resumen, el inmigrante busca alternativas mientras cobra la renta básica mientras que muchos nacionales se pasan años y años cobrándola.
Saturan la sanidad pública: veamos los datos de la primera mitad de junio de 2008, en este caso en Catalunya, aunque los resultados son extrapolables a cualquier otra autonomía. En cuanto a las visitas al médico de cabecera, el 12% de los autóctonos frente al 9,9% de los extranjeros. Si miramos las hospitalizaciones, 8% de los nacionales frente al 7% inmigrante. Estudiando las mamografías, 8,7% frente a un 5,7%. Como se demuestra con estos datos, otra mentira.
Dicho esto, creo que queda claro que el discurso racista que llevan hoy en día muchos políticos no tiene base fundamentada, y quiero acabar con una reflexión: ¿no queremos a los inmigrantes, o no queremos a los inmigrantes pobres? Porque a la Preysler, nacida en Filipinas, nadie le hace ascos y es sólo un ejemplo. ¿Es racismo o aporofobia? No voy a contestar a esta pregunta, dejaré que la sociedad lo haga por mí:
Por favor, fanáticos de intereconomía, ahorraos el comentario sobre Wyoming y laSexta.
Nos quitan el trabajo: normalmente, las personas extrajeras acaban aceptando aquellos trabajos que los autóctonos rechazamos. Habrá quién diga: “pero ellos trabajan por menos salario que nosotros”; y yo me pregunto, ¿quién tiene la culpa de ello? El trabajador inmigrante no tiene la culpa, la tiene el empresario que se aprovecha de que una persona necesita algo de dinero para poder mandar a su país y encima cuenta con la barrera que supone muchas veces su color de piel o su acento.
Abusan de las ayudas sociales: otra mentira más. Tomando los datos de 2008 de Bizkaia, sólo el 5% de población era inmigrante ,de los que el 36,2% cobró la renta básica en algún momento. Aquí se queda la investigación de los que defienden esta idea, pero si seguimos estudiando los datos, veremos que entre los que han cobrado la renta básica en algún momento de su vida, sólo el 7% de los inmigrantes la han cobrado durante más de seis años, respecto al 43% de los nacionales. En resumen, el inmigrante busca alternativas mientras cobra la renta básica mientras que muchos nacionales se pasan años y años cobrándola.
Saturan la sanidad pública: veamos los datos de la primera mitad de junio de 2008, en este caso en Catalunya, aunque los resultados son extrapolables a cualquier otra autonomía. En cuanto a las visitas al médico de cabecera, el 12% de los autóctonos frente al 9,9% de los extranjeros. Si miramos las hospitalizaciones, 8% de los nacionales frente al 7% inmigrante. Estudiando las mamografías, 8,7% frente a un 5,7%. Como se demuestra con estos datos, otra mentira.
Dicho esto, creo que queda claro que el discurso racista que llevan hoy en día muchos políticos no tiene base fundamentada, y quiero acabar con una reflexión: ¿no queremos a los inmigrantes, o no queremos a los inmigrantes pobres? Porque a la Preysler, nacida en Filipinas, nadie le hace ascos y es sólo un ejemplo. ¿Es racismo o aporofobia? No voy a contestar a esta pregunta, dejaré que la sociedad lo haga por mí:
Por favor, fanáticos de intereconomía, ahorraos el comentario sobre Wyoming y laSexta.
