viernes, 25 de marzo de 2011

Una revolución silenciada

Los últimos meses hemos sido testigos de las revoluciones en Túnez y Egipto y de la “revolución” en Libia, pero muy poca información nos ha llegado acerca de Islandia, así que haré un pequeño resumen:

Islandia fue uno de los primeros países en colapsarse a finales de 2008 a causa de la crisis. En octubre de ese año se nacionalizó el Landsbanki, el principal banco del país, y meses después los otros dos grandes: el Kaupthing y el Glitnir. Sólo las deudas de estos tres bancos a administraciones de Holanda y Reino Unido equivalían a varias veces el PIB del país entero. Por si esto fuera poco, el valor de la moneda local se desplomó y la bolsa se vio obligada a suspender su actividad al desplomarse un 76%. En resumen: el país estaba en bancarrota.

Como primera medida, el gobierno del momento pidió ayuda al FMI y a los países nórdicos, quienes aprueban un préstamo de unos 4.500 millones de de dólares.

En enero de 2009, las protestas frente al parlamento de Reykjavik eran cada vez más numerosas y el día 23, el presidente conservador se vio obligado a convocar elecciones anticipadas. Esta medida no sirvió de mucho a los manifestantes, que siguieron sus protestas y tres después provocaron la dimisión del presidente y de todo su gobierno en bloque. Es el primer gobierno en caer víctima de una crisis económica.

Las elecciones se celebraron el 25 de abril dónde una coalición entre social-demócratas y verdes salió vencedora. Incluso con este nuevo gobierno, el PIB del país cayó un 7% más durante 2009, lo que no frenó el objetivo de encarcelar a los verdaderos culpables de la situación: banqueros, altos ejecutivos...

A finales de 2009 y principios de 2010, se discutió en el parlamento una ley para devolver a Reino Unido y Gran Bretaña la deuda de los bancos nacionalizados por parte de los ciudadanos mensualmente durante los siguientes 15 años a un 5,5% de interés. El pueblo islandés se puso de nuevo en pie y forzó un referéndum que se celebró en marzo de 2010 y ganó el NO con el 93% de los votos. Una nueva victoria de la revolución islandesa.

El gobierno de coalición sigue con sus medidas de cambio, entre las que está la redacción de una nueva constitución. Para ello, se eligieron 25 ciudadanos sin ningún tipo de filiación política cuyo único requisito era tener el respaldo de otros 30 ciudadanos. Esta asamblea constitucional comenzó su trabajo hace un mes escaso.

Fuente: http://www.rebelion.org
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